sábado, 2 de noviembre de 2013

IMPORTANCIA DEL RESPETO

importancia  
del      respeto





El respeto como la honestidad y la responsabilidad son valores fundamentales para hacer posibles las relaciones de convivencia y comunicación eficaz entre las personas ya que son condición indispensable para el surgimiento de la confianza en las comunidades sociales.

La falta de respeto a nuestras instituciones surge de la laxitud en la que ha caído la cultura moderna por el excesivo énfasis que hemos puesto a la libertad y los derechos de los individuos con el olvido de la responsabilidad y el deber como contra parte complementaria . Esta actitud ha traído como consecuencia una mala interpretación de lo que significa la dignidad de la persona y su responsabilidad social.




 El respeto exige un trato amable y cortes; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida conyugal, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía de transparencia.


El respeto crea un ambiente de seguridad y cordialidad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita las ofensas y las ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios. El respeto conoce la autonomía de cada ser humano y acepta complacido el derecho a ser diferente.



LA SOLIDARIDAD

LA SOLIDARIDAD
 
La solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano.
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.
La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. Para instalarse en el hombre, en cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de una “familia” al resto de la humanidad.
La solidaridad implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad.
Un análisis del concepto del valor de la solidaridad nos ofrece los siguientes componentes esenciales:
1º Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte. Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentir la empatía por el dolor de los otros.
2º Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda una respuesta.
3º Universalidad: “La desnudez del rostro”, la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.

¿Qué entendemos por solidaridad?
Su concepto ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia.
La solidaridad siempre implica los siguientes puntos:
· La solidaridad es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo.
· Se refleja en el servicio y busca el bien común.
· Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás.
· Requiere discernimiento y empatía –ponerse en el lugar del otro-

¿Por qué solidaridad?
Solidaridad, porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización; porque somos seres humanos, iguales en dignidad y derechos.

La felicidad

¿Qué es la felicidad?

La felicidad definida por la filosofía

Jardín del Paraíso
¿Qué es la felicidad? Todos nos hemos hecho esa pregunta alguna vez porqué todos somos deseamos ser felices, el problema no es solo como conseguirlo sino también como definirlo.
El tema es más espinoso de lo que parece a simple vista porque la idea de felicidad la relacionamos siempre con una sensación que también es un estado, y explicar sensaciones es algo complejo, porque las sensaciones, esencialmente, “se sienten”, dicho de otra manera: se experimentan.
La idea de felicidad
En términos generales la filosofía entiende que la felicidad es el sumo bien o bien objetivo al que tiende el ser humano como ser racional.
Sucede que el concepto de felicidad cambiará notablemente al depender de que es aquello que se entienda por “sumo bien”.
Para Platón la felicidad está en el movimiento tranquilo, lo cual significa en el pensamiento griego la evolución o cambio sereno de las cosas, incluidas las que afectan a la vida. Este autor define diferentes tipos de bien en función de los tres tipos de alma que identifica.
Así habrá un bien que será el que afecte al alma concupiscible, que es la que alberga los deseos. Otro que satisfaga al alma irascible que contiene la valentía y la nobleza. Y un tercero que sea el que cubra las necesidades del alma racional, que es la única inmortal de las tres y cuya virtud es la sabiduría, que es lo que tiende a acercarse al mundo de las ideas que, para Platón, es el único real. Estas tres aspiraciones se han de armonizar para conseguir la felicidad.
Aristóteles, como en tantas cosas, rechazará los postulados de su maestro Platón. En este caso lo que rechaza es la idea de diferentes tipos de bien, y dice que felicidad, placer y bien son la misma cosa. Para él la felicidad deriva de la “actividad personal”, en definitiva, de aquello que haga la persona.
La felicidad o “eudaimonia” en el epicureísmo
Siguiendo esa línea Epicuro de Samos centrará todas sus enseñanzas en la felicidad -”eudaimonia” en griego- como medio para alcanzar la “ataraxia” o “imperturbabilidad”. En realidad el objetivo del epicureísmo es la ecuanimidad o imperturbabilidad, la felicidad es solo el instrumento para llegar a ella.
A su vez, dirá Epicuro que la manera de conseguir la felicidad es a través de la satisfacción de los placeres. Eso sí, el placer no se concibe como el placer desmedido que postularan los filósofos hedonistas sino como la satisfacción plena de las necesidades humanas. Por eso mismo Epicuro aboga por necesidades sencillas que procuren placeres sencillos que puedan satisfacerse facilmente.
Por poner un ejemplo, si alguien se satisface con un simple paseo a pie por el campo, esa satisfacción será mucho más sencilla de cubrir que la de alguien que se haya puesto por objetivo obtener un automóvil deportivo de una marca especialmente prestigiosa. Lo primero podrá conseguirlo cualquiera lo segundo solo algunos.
Dado que la felicidad depende en ese planteamiento del placer satisfecho, lo prudente es buscar los placeres sencillos. Como serán fáciles de alcanzar se propiciará la serenidad y se evitará la ansiedad de no obtener lo que se desea.